ACCIÓN 3. Agua de Granada

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ACCIÓN 1

Iconoclasia ecuménica

EL ICONOCLASTA

CaixaForum Barcelona 2016

Visita guiada performativa a la exposición "Gestos Iconoclastas. Imágenes heterodoxas”,

comisariada por Carlos Martín.

VALESKA SOARES

Sin título, 1995. Cinco hornacinas de cera y aceite perfumado

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

Agua de Granada

 

Adriano Pedrosa escribió a propósito de esta obra en 1996, que el nicho vaciado nos remite al pequeño objeto deseado y (para siempre) ausente. El nicho vacío, por otro lado, es la página en blanco, la tela virgen, el marco autónomo. Se podría entonces proyectar en él el objeto deseado. Una invitación a que el espectador intervenga simbólicamente la pieza.

 

Hoy la intervendremos realmente.

 

Esta obra, por su forma, su carácter sinestésico y su ubicación en lugares de tránsito, recuerda a las takas de La Alhambra: hornacinas tradicionales de la arquitectura nazarí cuya finalidad era la de contener aguamaniles con agua limpia para beber o perfumada para lavarse las manos antes de entrar en la vivienda.

 

En la Alhambra el agua es una constante y un elemento constitutivo.

 

Por derivación de la Alhambra, Granada no se explica sin el agua, es base en su imaginario.

 

Agua de Granada: botella de agua con forma de granada de mano, envasada en el pozo sagrado Zamzam, ubicado en La Meca, a pocos metros al este de la Kaaba.

 

Pero, siendo agua de un lugar tan noble, ¿por qué el envase tiene forma de granada de mano? Quizá la respuesta la tengan los Budas de Bāmiyān, volados por los talibán de Afganistán en 2001, siguiente estación de nuestro vía crucis.