ACCIÓN 5. La ortodoxia vanguardista

ACCIÓN 9

ACCIÓN 6

ACCIÓN 8

ACCIÓN 4

ACCIÓN 2

ACCIÓN 7

ACCIÓN 5

ACCIÓN 10

ACCIÓN 3

ACCIÓN 1

Iconoclasia ecuménica

EL ICONOCLASTA

CaixaForum Barcelona 2016

Visita guiada performativa a la exposición "Gestos Iconoclastas. Imágenes heterodoxas”,

comisariada por Carlos Martín.

TXOMIN BADIOLA

Coup de dés. Tirada de dados, 1986. Yeso, madera, alambre, acero y esmalte

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

RODNEY GRAHAM

Collected Papers. Papeles recopilados, 1988. Cobre y libros (5 unidades)

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

SHERRIE LEVINE

The Bachelors (After Marcel Duchamp) Los solteros (según Marcel Duchamp) 1990. Hierro y vitrinas de cristal y madera

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

La ortodoxia vanguardista

 

¡Blasfemos! ¡Idólatras! Habéis cometido un grabe pecado a la vista de Dios. No os merecéis recibir sus mandamientos. Esto que habéis hecho lo pagareis.

 

Txomín Badiola, a ti te hablo. ¿Has olvidado el segundo mandamiento? No tomarás el nombre de Malevich en vano. ¿No pudiste dejar el cubo negro en el optimismo revolucionario de su perfección definitiva? Toda su orgullosa estabilidad la has puesto en entredicho. ¿No pudiste dejar el cubo negro sobre fondo blanco? Lo mal apoyas sobre una mesa descuajeringada y paticoja para volverlo prosaico. En tu obra solo veo desengaño, desequilibrio, odio y subversión.

 

Y tú, Rodney Graham, has pervertido el dogma minimalista al desobeceder la negativa expresa de Judd a trasladar un sentido patente o latente más o menos trascendente a su obra. Aunando conceptualmente el objeto minimalista y las obras completas de Freud, has pecado contra el sexto mandamiento y mancillado la pureza de la escultura original. También pecas contra el cuarto mandamiento al traer a colación improcedentemente el componente edípico, fundacional del arte moderno: la voluntad freudiana de matar al padre.

 

Pero tú, Sherrie Levine, eres la peor de todas ¿No leíste Éxodo, 20, 4?: No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante estas imágenes ni les darás culto. ¿Y qué has hecho tú? Has llevado a las tres dimensiones las propuestas que Duchamp sugería en El gran vidrio. Y con ese gesto, no solo comprometes los conceptos de autoría; has encarnado y metido en vitrinas una obra de Duchamp para su adoración. Has jugado a la encarnación de la imagen y si la carne toma cuerpo, no tarda mucho en verse invadida por las figuras de la idolatría. Y Duchamp no es un ídolo; ¡es Dios! Y ha manifestado su ley, así como Malevich y Judd también han manifestado sus leyes. Los que no se rijan por sus leyes, morirán por su leyes.

 

Y ahora es cuando Moisés lanzas las tablas de la ley contra el becerro de oro y yo me lanzo con mi machota iconoclasta a destruir las obras.