ACCIÓN 8. Los siete dolores de Fátima

EL ICONOCLASTA

CaixaForum Barcelona 2016

Visita guiada performativa a la exposición "Gestos Iconoclastas. Imágenes heterodoxas”,

comisariada por Carlos Martín.

Iconoclasia ecuménica

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ACCIÓN 8

ACCIÓN 9

ACCIÓN 10

ROGELIO LÓPEZ CUENCA

Seven Up, 1996. Óleo sobre lienzo

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

Dior, 1997. Óleo sobre lienzo

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

Las siete Angustias de Fátima.

 

La virgen tuvo siete angustias que son los siete puñales clavados en su corazón y que son “siete lecciones de amor” y “siete caminos de felicidad”.

 

Junto al corazón de la virgen encontramos la mano de Fátima, hija de Mahoma, que tiene el poder de proporcionarte la baraka o buena suerte. Los musulmanes a menudo establecen una relación entre los cinco dedos de la mano y los cinco pilares del islam.

 

En Dior y Seven Up Rogelio López Cuenca recurre a estos dos iconos provenientes de religiones monoteístas y a la lengua árabe y a la incapacidad de la mayor parte de espectadores occidentales para descodificar unas palabras relacionadas con la cultura de consumo, sugiriendo así que la imagen queda neutralizada mediante el signo lingüístico que, a la vez, y por vía de su ilegibilidad, se erige en icono.

 

Uniendo las dos pinturas de Rogelio tenemos la Virgen Fátima: una virgen sincrética, como la virgen negra de Beecroft que llevaremos a las tres dimensiones, como Levine ha hecho con Duchamp.

 

Si las siete angustias de la virgen están relacionados con la pasión de su hijo, a las siete angustias de Fátima se les ha de sumar la europasión por las fronteras:

 

1. La primera angustia la formula así el anciano Simeón: “una espada te traspasará el alma”.

 

2. La segunda angustia es el mandato del Ángel: “Huye a Egipto o a Europa, porque Israel o Daesh van a buscar al Niño para matarlo”.

 

3. La tercera angustia, que supone para la madre la pérdida del niño y hallarlo en la patera.

 

4. La cuarta angustia es el encuentro con su hijo cargado con la cruz1.

 

5. La quinta angustia la refiere San Juan con estas palabras: “Junto a la Cruz, permanecía de pie su Madre”2.

 

6. La sexta angustia de Fátima es cuando ella recibe en sus brazos el cuerpo muerto de su Hijo.

 

7. La séptima angustia de Fátima es su soledad cuando colocaron el cuerpo de su hijo en el sepulcro3.

 

1 La imagen del encapuchado en Abú Ghraib se ha convertido en icono de todo el escándalo de Abú Ghraib y quizá de toda la guerra contra el terror. Sintetiza la pasión de cristo en tres momentos de la iconografía cristiana:

1ª: burlas contra cristo (al que normalmente se le muestra con los ojos vendados). 2ª: El Ecce Homo (contemplad al hombre), cuando se presenta a Cristo ante la multitud como la parodia de un rey, llevando la corona de espinas, algunas veces de pie en un pedestal; y 3º: el hombre de la piedad, imagen que narra descendiendo a Jesús de la Cruz. Un vía cruci abreviado. (…) Las capuchas de interrogatorio dejan a la víctima indefensa por la falta de visión y la imprevisibilidad de los golpes, a la vez se protege el anonimato de los torturadores y por último se evita la  identificación humana y la empatía. Ahogan los gritos de dolor y priva  a la víctima de su cara e identidad.

 

W. J.T. MITCHELL. Clonando el terror. La guerra de las imágenes; del 11 s a Abú Ghraib

 

2 La imagen del iraquí desnudo cubierto de excrementos obligado a mantener los brazos en cruz y piernas cruzadas, no deja de recordarnos a un crucificado. Un supuesto terrorista islámico convertido en un mártir cristiano.

 

W. J.T. MITCHELL. Clonando el terror. La guerra de las imágenes; del 11 s a Abú Ghraib

 

3 La imagen de un bebé ahogado bocabajo, como nuestro propio bebé cuando duerme, es la que más conmueve de todo el repertorio trágico de los refugiados y condensa las siete angustias de la virgen. La imagen ha invadido las redes sociales con la etiqueta #KiyiyaVuranInsanlik, que significa fracaso de la humanidad en turco.

The Independent, por su parte, titula el artículo con un claro mensaje: "Si esta extraordinariamente poderosa imagen de un niño muerto tumbado en la playa no cambia la actitud de Europa frente a los refugiados, ¿qué lo hará?" Pues ya tenemos la respuesta: NADA.