ACCIÓN 9. El corazón de las tinieblas de España

EL ICONOCLASTA

CaixaForum Barcelona 2016

Visita guiada performativa a la exposición "Gestos Iconoclastas. Imágenes heterodoxas”,

comisariada por Carlos Martín.

Iconoclasia ecuménica

ACCIÓN 1

ACCIÓN 2

ACCIÓN 3

ACCIÓN 4

ACCIÓN 5

ACCIÓN 6

ACCIÓN 7

ACCIÓN 8

ACCIÓN 9

ACCIÓN 10

EQUIPO CRÓNICA

El embalaje, 1969. Acrílico sobre lienzo

Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo

 

PERE PORTABELLA

Mudanza, 2008. Videoproyección: color, sonido, 20 min

Cortesía de Pere Portabella - Films 59

 

El corazón de las tinieblas de España

 

Embalaje:

Oímos el pasodoble militar Banderita. El oficiante declama como un charlatán de feria al ritmo de la música.

 

Si su vida es una representación que tiene que arrastrar en el lodo de la realidad y de lo cotidiano, venga a España. Aquí la comedia, la apariencia, se conservan puras; intacta la fiesta. España: la más sabia, pero la más honrada patria de ilusiones1.

 

Bienvenidos al corazón de las tinieblas de España. Nos encontramos ante dos modalidades de la iconoclasta franquista: el exilio de un cuadro y el asesinato de un poeta, convertidos a la postre, para su aniquilación definitiva, en dos grandes iconos de la marca España. Porque como dijo Benjamín: …tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo cuando este venza. Y el enemigo, amigos, no ha cesado de vencer.

 

Embalaje del Equipo Crónica (1968) pertenece a la serie Guernica 69, planteada como un relato fantástico: el del supuesto retorno del Guernica y su instalación en el nuevo edificio del Museo Español de Arte Contemporáneo. Cada cuadro de la serie puede verse como un episodio engarzado en el hilo narrativo de la ficción general, aunque cada episodio goza de una amplia autonomía.

 

Uno de los episodios más memorables, Embalaje, está dedicado al traslado físico del cuadro; el embalaje de papel se ha roto y por el hueco asoma la cabeza del caballo picassiano enloquecida, no se sabe si por el bombardeo de 1936 o por el descubrimiento de que ha llegado al Madrid franquista de 1969.

 

Tomás Llorens, en el catálogo de la retrospectiva del Equipo Crónica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao (2015) nos cuenta la historia de Embalaje:

 

Todo empezó con el exitoso eslogan de Fraga «Spain is different», padre de la marca España. Aunque se alimentaba sobre todo del imaginario folclórico más tópico, aspiraba a tener también un eco particular en el ámbito de la historia de la pintura, donde rimaba con la supuesta y tantas veces enfatizada singularidad (y genialidad) de la «escuela española», desde El Greco a Goya.

 

El último eslabón histórico que venía a confirmar la singularidad de la escuela española era Picasso, y el régimen intentó incorporarlo también a su panteón artístico.

 

A finales de 1968, se inició la denominada "Operación regreso". Para ello,  Franco encargó a Carrero Blanco que iniciara las gestiones necesarias para recuperar el Guernica. Carrero Blanco mandó una carta al director general de Bellas Artes, Florentino Pérez Embid, donde le hacía saber las intenciones del gobierno con respecto a la devolución del cuadro de Picasso.

 

El 24 de octubre de 1969 apareció publicado en el periodico francés Le Monde, unas declaraciones de Florentino Pérez Embid, señalando una posible vuelta del cuadro a España.

 

Días después de publicarse las declaraciones de Pérez Embid, Le Monde publica una carta del abogado de Picasso, Roland Dumas, en las que afirma textualmente: El Guernica solamente volverá a España con la República.

 

Entre todas las gestiones realizadas, se llegó a contar incluso con la amistad que el torero Dominguín tenía con Picasso para propiciar un encuentro con representantes españoles en territorio francés. La respuesta de Picasso fue un no rotundo a que el regreso del cuadro sirviera para lavar la cara del régimen franquista.

 

Picasso se quedó muy preocupado después de la reunión mantenida con los representantes españoles. Su abogado le confirmó que mientras él estuviera vivo no habría ningún problema, sin embargo le expresó sus dudas en caso del fallecimiento del pintor. Picasso decidió que cuando él muriera, la persona que se encargaría de tramitar todo lo relacionado con la vuelta a España del Guernica fuera el propio abogado.

 

El 14 de noviembre de 1970 Picasso hizo llegar a los responsables del MoMA un documento donde dejaba claro que el Guernica volvería a España cuando se restableciera la República y que su abogado Roland Dumas era la persona elegida para negociar cualquier trámite con respecto al cuadro.

 

El 14 de abril de 1971, con motivo del cuarenta aniversario de la proclamación de la República, Picasso envió una carta al MoMA en la que reiteró su deseo de que el Guernica y los estudios que lo acompañan estén en depósito en el MoMA hasta que volviera la República a España.

 

En 1973 muere Picasso, habiendo dejado atado y bien atado todo lo referente al futuro del Guernica; el cuadro no vendría a España mientras existiese el régimen franquista: el Guernica pertenece a la República española y solamente volverá a España cuando vuelva la República.

 

El 18 de julio de 1974, con Franco gravemente enfermo, Juan Carlos sustituye al generalísimo en la celebración del aniversario de la sublevación de 1936 contra la República española.

 

Entre el 19 de julio y el 2 de septiembre de 1974, Juan Carlos es designado Jefe del Estado interino.

 

En 1975 muere Franco, habiendo dejado atado y bien atado a Juan Carlos al trono.

 

En 1981 El Guernica llega a España.

 

La cabeza del caballo picassiano sigue enloquecida de verse expuesta en el Museo Nacional Centro de Arte (redoble de tambores) Reina Sofía (relinche de caballo enloquecido).

 

 

Mudanza:

Oímos el pasodoble Paquito el chocolatero. El oficiante declama como un charlatán de feria al ritmo de la música.

 

García Lorca es la otra pieza clave del imaginario oficial y del panteón artístico español. Lo de panteón lo digo sin segundas; si Laura García de los Ríos, autoapellidada García Lorca, su sobrina, ha decidido que siga en el barranco de Víznar, como tiene la patente de la marca Lorca, no hay nada que decir. Prueba del rigor con que gestiona la empresa es que ha sustituido su segundo apellido por el de la propia marca, convirtiéndose ella misma en parte del legado.

 

La pieza en cuestión es una película titulada La fábrica Lorquiana2 de Pere Portabella. Se trata del registro del proceso de desalojo de muebles y objetos de la Huerta de San Vicente, la casa museo de Federico García Lorca en Granada, lugar que, tras el rodaje, permaneció vacío por completo durante diez días.

 

Deshacernos de los objetos fetiche que atesora la huerta, y por extensión, los que la fábrica lorquiana produce sin descanso, para oír el desgarro de una obra colosal truncada en su mejor momento. ¿Se imaginan si hubieran asesinado a Picasso a los treinta y tantos?: no hubiera pintado el Guernica ni hubiera dejado obra para tantos museos y colecciones.

 

Con este gesto de desahucio, Portabella denuncia el “proceso de pasteurización al que se está siendo sometida la figura del poeta y la eliminación de todos los gérmenes de conflicto e inconvenientes que contiene. Una vez amputados aquellos aspectos, el hombre mismo comienza a resultar incomprensible. Queda finalmente reducido a un icono que carece en sí mismo de sentido, y por lo tanto está preparado para recibir los significados convenientes”.

 

“El asesinato de Lorca está empezando a resultar ajeno a cualquier parámetro represivo inteligible y se pretende disociarlo del contexto en que tuvo lugar, la guerra civil española. Otro aspecto que se deja hundir convenientemente en el olvido fue el del compromiso social y el firme posicionamiento antifascista de García Lorca, que nos es presentado ahora como un sujeto apolítico e inofensivo, entregado a la creación artística por sí misma; un simpático poeta que tocaba el piano, y que se esfumó de entre los vivos sin saber muy bien cómo ni por qué”.

 

Un libro de texto de la editorial Anaya de 2014, presentaba al dramaturgo de Granada como un hombre que murió en la guerra de España y decía de Machado que se fue a vivir a Francia con su familia.

 

“Si no ponemos remedio estaremos condenados en lo sucesivo a vagar por un páramo yermo y sin memoria, cuyos raquíticos arbustos se nutren de fosas comunes como las del barranco de Víznar.”

 

1 Fragmento de El Balcón de Jean Genet en el que se ha sustituido las palabras Balcón por España y casa por patria.

 

2 La fábrica Lorquiana es un ensayo de Álvaro García del que se han extraído los párrafos que se marcan entre comillas, alterando libremente el título y el significado que Portabella da a su película.