Libre de culpa

COLECCIÓN MADRE

DEL ARTISTA

Estrecho Adventure

Me duele el chocho

Mano siniestra

Las veladoras de la bienal

La Virgen del Consuelo

Libre de culpa

Top balsa

Orient Express

Hamuda y yo

Burquita Roja

Slave project

Oriental Trip

Feliz año Palestina

Confabulación

Arena y sangre

De cara a la galería

2002.  Máquina de juego, adoquines y letras de vinilo. 200 x 75, x 90 cm

Documentación de la pieza Libre de culpa

“El que esté libre de culpa, que arroje la primera piedra”: es preciso evitar “el arrastre mimético”, que menciona René Girard en sus textos, para salvar las verdaderas víctimas. Las piedras, como los adoquines tantas veces utilizados en barricadas y enfrentamientos urbanos, están encerradas en una máquina de feria de atracciones y el participante, para jugar, primero debe pagar y después aliar la habilidad con el azar. Poder, peripecia y suerte determinan el lugar de la gente en el mundo; si uno es del Norte, puedes arrojar piedras, si es otro del Sur, te las pueden arrojar a ti. Si todo se combina adecuadamente una persona puede acceder a una de esas piedras encerradas, pero ¿está libre de culpa para arrojársela a alguien?, ¿no ha cometido él mismo idéntico delito antes por el que ahora pretende castigar a otro?; en definitiva ¿Quién puede ejercer la violencia legítimamente?, ¿y en nombre de qué o quién? Valeriano López en su trabajo una reflexión intensa y larga sobre el fenómeno de la inmigración, muy en concreto, la de aquellos que desde el continente africano pasa a las costas de España en precarias condiciones que, en ocasiones, acarrean la muerte, porque de manera legal no pueden hacerlo: las fuerzas del Estado de Bienestar se lo impiden porque éste piensa que, si cede, corre peligro. En esta obra de López la piedra extraída del cajetín de la máquina es arrojada contra el océano en un vano intento por frenar lo incontenible, el oleaje marino, y lo injustamente prohibido, las oleadas humanas que buscan seguridad y trabajo para sí y sus familias.

 

Texto extraído del catálogo de la exposición “Laocoonte devorado. Arte y violencia política”.