ALDEA FATAL

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sevilla 1999

ALDEA FATAL. Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sevilla, 1999

(…) Igual que el primer mundo se apropia del tercero para convertirlo, entre otras cosas, en su propio paraíso vacacional, también se apropia de las otras culturas para reciclarlas, descafeinarlas, enlatarlas y venderlas. Por ello una figura Nkisi, fetiche o amuleto del África negra, es colocado de cara a la pantalla de un ordenador, mirando hacia Occidente, y este le devuelve su imagen absolutamente banalizada, en forma de conguito de chocolate.

Ante todo esto, un joven magrebí se carcajea de forma burlona y descreída, utilizando la globalización y el mapa del mundo como nariz postiza de payaso, desde las hojas de sala y los paneles informativos de la exposición.
¡FRENTE A ALDEA GLOBAL, ALDEA FATAL!

Margarita Aizpuru, 1999

GLOBALIZACIÓN, IDENTIDADES Y FRONTERAS

(…) Frente a un mundo en el que, como señalábamos al comienzo, el desdibujamiento de las fronteras estatales corre paralelo a la erección de barreras infranqueables que excluyen a cada vez más amplios sectores de la población, la propuesta de Valeriano López nos exhorta a la “liquidación de lo real”, abriéndonos las puertas al sueño de una realidad mejor. La única posibilidad es desandar lo andado, romper los moldes en los que se ha ido desarrollando esta Aldea Fatal. La imagen de las pateras en perfecta formación de combate, a punto de aterrizar en el planeta, como los monolitos de la segunda parte de la “Odisea espacial”, nos obliga a realizar una reflexión consciente para desligar la realidad de la imagen elaborada desde el poder: no podemos concebir la idea de unas pateras espaciales, rechazamos su irracionalidad, pero no es menos irracional la idea que se nos vende  como la amenaza de un nuevo fantasma, liquidado ya para siempre el que asolaba la Europa del XIX: la de una invasión africana, tan falsa como pocas veces cuestionada en un mundo en el que las profecías sustituyen a los análisis. Con el globo terráqueo adornando su nariz a la manera tradicional de los payasos circenses, el muchacho árabe lo sabe, y se ríe de nuestra pobre visión de un mundo al que creemos dominar mediante el recurso de las barreras, como hacen los niños en sus juegos al gritar la palabra ¡casa!

Emma Martín Díaz, 1999

ALDEA FATAL I. Cortina de llaves de aluminio. 250 x 120 cm
ALDEA FATAL II. Imagen  3D. Fotografía. 180 x 210 cm.
ALDEA FATAL IV. Mural fotográfico. 18 fotografías recortadas. Medidas variables.
ALDEA FATAL VI. Vídeo instalación. Fetiche de Níger de madera con clavos y animación 3D.
ALDEA FATAL VII. Silicona y pigmento. 170 x 60 x 35 cm
ALDEA FATAL VIII. Salida bloqueada con 4 de arena.
ALDEA FATAL IX. Caja de luz, duratrans. 50 x 100 cm.
PASAPORTE INTERVENIDO. Cortina de lona. Ploter doble cara. 190 x 120 cm.